jueves, 7 de mayo de 2020

" EL REGLAMENTO ES EL REGLAMENTO " de Adela Basch.




“El reglamento es el reglamento” de Adela Basch en El reglamento es el reglamento. Grupo Editorial Norma. 2002. © Adela Basch © Editorial Norma S.A. Ilustraciones: Mónica Pironio Diseño de tapa y colección: Campaña Nacional de Lectura Colección: “Las Abuelas nos cuentan”
Personajes
Señora
Cajera
Supervisor
Gerente



ESCENA UNO

La escena transcurre en un supermercado. La señora está en la caja, pagándole a la cajera.


Cajera: Su vuelto, señora.

Señora: Gracias. Buenos tardes.

Cajera: Un momento. Todavía no se puede ir. ¿No vio ese cartel? (Lo señala y lo lee.)"Señores clientes es obligación mostrar la cartera a las amables y gentiles cajeras".

Señora: Discúlpeme, pero yo no se la puedo mostrar.

Cajera: ¿Qué dice? Imposible. Me la tiene que mostrar antes de salir.

Señora: Por favor, no insista, señora cajera. No le puedo mostrar la cartera.

Cajera: Mire, lo lamento, pero es el reglamento. ¿Me está escuchando lo que le digo?

Señora: Sí, la escucho. Pero lo siento mucho. No-le-pue-domos-trar-la-car-te-ra" (Pronuncia las últimas palabras con mucha fuerza.)

Cajera: Pero, ¿qué es esto? ¿Cómo que "no-le-pue-do-mos-trarla-car-te-ra"? (Imita la forma en que lo dijo la señora.)

Señora: (Grita) ¡No me haga burla!

Cajera: ¡Y usted, mejor no me aturda!

Señora: ¡Y usted, no diga cosas absurdas!

Cajera: Creo que usted exagera. Solamente le pedí que mostrara la cartera.


Señora: Por favor, no me haga perder el tiempo. Estoy apurada. Tengo invitados para la cena.

Cajera: ¿Ah, sí? ¡Qué pena! Si está apurada, no sé qué espera. ¡Muéstreme la cartera!

Señora: ¡Déjese de pavadas! ¡No se la muestro nada!

Cajera: ¡No me hable de ese modo! ¡Y mejor me muestra todo!

Señora: ¿Pero qué tiene usted en la sesera? No se la puedo mostrar y no es porque no quiera. Lo que pasa, mi querida, es que no tengo cartera.

Cajera: ¿Cómo? ¿Está segura?

Señora: (Toma una planta de lechuga.) Como que esto es verdura.

Cajera: ¡Pero qué locura! No puede ser. No sé qué hacer. No sé qué pensar. No sé cómo actuar. A ver, empecemos otra vez. Yo le pido a usted que me muestre la cartera y...

Señora: Y yo le digo que no se la puedo mostrar aunque quiera, simplemente porque no tengo cartera.

Cajera: ¿Y ahora qué hago?

Señora: Haga lo que quiera.

Cajera: Muy bien, quiero ver su cartera.

Señora: ¡Pero no tengo!

Cajera: No comprendo... No entiendo... Soy la cajera y estoy obligada a revisar las carteras. Usted no tiene cartera, así que no puedo cumplir con mi obligación. ¡Qué situación! ¡Qué complicación! Esta situación imprevista me saca de las casillas. ¡Necesito mis pastillas!

Señora: ¿Quiere una de menta?

Cajera: No, no me gusta la menta.

Señora: Lo lamento.

Cajera: ¿Qué lamenta?

Señora: Que no le guste la menta.

Cajera: (Toma un teléfono) ¡Por favor, por favor, que venga el supervisor!


ESCENA DOS

Entra el supervisor.


Supervisor: ¿Qué sucede? ¿Qué ocurre? ¿Qué pasa?

Señora: Me quiero ir a mi casa. Compré, pagué y me quiero ir. Pero la cajera insiste en que muestre la cartera. Y yo...

Supervisor: Es correcto. Si no la muestra, no se puede ir. (Saca del bolsillo un papel enrollado y lo desenrolla.) Así dice el reglamento de este establecimiento.

Cajera: ¿Vio, señora, que no miento?

Señora: Sí, pero no tengo nada que mostrar.

Supervisor: ¿Por qué? ¿Tiene algo que ocultar? ¿Lleva algo sin pagar?

Señora: No, señor supervisor, usted está en un error. ¡No soy una delincuente! ¡Soy una mujer decente!

Supervisor: Entonces, ¿qué espera? ¡Muéstrenos la cartera!

Señora: Señor, si no se la muestro, no es por mala voluntad.

Supervisor: ¿Y por qué es?

Señora: ¡Terminemos con esta sonsera, trate de entender que yo no tengo cartera!

Supervisor: Entiendo. Es una situación complicada, pero no puedo hacer nada. (Mira el papel.) Tenemos que cumplir con el reglamento. Y el reglamento dice...

Cajera: Que es obligación de los clientes mostrar la cartera...

Señora: ¡A las amables y gentiles cajeras! ¡Pero yo no traje cartera!

Supervisor: Señora, lo hubiera pensado antes. No se puede salir a hacer compras de cualquier manera. El reglamento es el reglamento. Y hay que cumplirlo. Si no, ¿dónde vamos a ir a parar?

Señora: ¡Yo quiero ir a parar a mi casa! ¡Esto es una locura!

Supervisor: Usted es una cabeza dura. Si hubiera traído alguna cartera... no tendríamos este problema.

Señora: Señor, no traje cartera y no me voy a quedar aquí toda la vida. Así que pensemos en alguna solución.

Supervisor: A mí no se me ocurre. Las situaciones imprevistas me paralizan el cerebro.

Cajera: Y a mí me atacan los nervios. Señora, usted me está impidiendo cumplir con mi obligación de revisar las carteras, y eso me confunde, me irrita y me desespera. Se me nubla la mente...

Supervisor: Tengo una idea... ¡Llamemos al gerente!

Cajera: (Toma el teléfono) Por favor, es muy urgente. ¡Necesitamos al gerente!


ESCENA TRES

Entra el gerente.


Gerente: ¿Qué sucede?

Supervisor: Tenemos un problema.

Cajera: Una situación imprevista. La señora quiere irse sin mostrar la cartera.

Gerente: Eso es imposible.

Cajera: Es incomprensible.

Supervisor: Es increíble.

Gerente: Además, es contrario al reglamento.

Cajera: Y el reglamento...

Supervisor: ...es el reglamento.

Gerente: Señora, usted tiene la obligación de mostrar la cartera.

Señora: Lo siento, no traje cartera.

Gerente: Si no la trajo, es porque no quería mostrarla. Y si no quería mostrarla, seguramente quería ocultar algo.

Señora: Pero señor...

Gerente: Déjeme terminar. Si quería ocultar algo, tal vez se lleve algo sin pagar.

Señora: Pero señor... si no la traje, ¿cómo voy a ocultar algo?

Gerente: Ya le dije. ¡No la trajo porque no la quería mostrar! ¡Y el reglamento dice que tiene que mostrar la cartera!

Señora: ¿Pero qué cartera?

Gerente: ¿Qué sé yo? ¡Cualquiera!

Señora: ¿Cualquiera, cualquiera, cualquiera?

Gerente: Sí, cualquiera. ¡Pero muestre la cartera!

Señora: Muy bien. Gentil y amable cajera, ¿tendría la bondad de prestarme su cartera? Por un minutito, nada más.

Cajera: Está bien. Tome. (Le da su cartera.)

Señora: ¿Quiere revisarla, por favor?

Cajera: ¡Como no! (La abre y la mira por todos lados.) Está bien.

Señora: Entonces, me voy. Le devuelvo su cartera.

Cajera: Gracias por su compra. Vuelva pronto. Da gusto atender a clientes como usted.

Señora: (Tratando de disimular su fastidio.) Sí, sí, cómo no.

Supervisor: Ah, nos podemos quedar tranquilos.

Gerente: Tranquilos y contentos. ¡Hemos cumplido con el reglamento!


TELÓN




El reglamento es el reglamento
Adela Basch
Ilustraciones de Pez.
Buenos Aires, Grupo Editorial Norma, 2002.
Colección Torre de Papel, serie Torre Azul. (Desde los 9 años.)

"El reglamento es el reglamento encabeza un conjunto de piezas teatrales tan divertidas como ingeniosas, por donde circulan personajes de lo más extraños, como un señor que se resiste a vivir en la calle Conesa, o una cajera de supermercado que se empeña en cumplir el reglamento a toda costa. Adela Basch nos brinda doce obras que nos hacen reír de las situaciones más absurdas, de las discusiones más disparatadas y de todos los malentendidos posibles (pero también de algunos imposibles)."
(Texto extraído de la contratapa del libro.)

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