jueves, 22 de octubre de 2020

SERAPIO SAPO de Horacio Alva




Serapio se contagió de una extraña enfermedad y ha olvidado que es un sapo.Solamente los abuelos sapos pueden sanarlo, pero antes deben encontrarlo y evitar que siga metiéndose en problemas.


LA HISTORIA DE SERAPIO SAPO NO SE PARECE EN NADA A OTRAS HISTORIAS DE SAPOS, DE RANAS O DE ALGÚN ANIMAL PARECIDO QUE ANDE POR ALLÍ. ES QUE A VECES SERAPIO SE COMPORTA COMO UN SAPO MUY POCO SAPO.

BUENO, DICHO ASÍ PARECE UN TRABALENGUAS, PERO SI SIGUEN LEYENDO ESTE CUENTO SE VAN A DAR CUENTA QUE NO ES UN CUENTO LO QUE LES CUENTO.

USTEDES SE PREGUNTARÁN SI SERAPIO TIENE COLOR DE SAPO... SÍ, CLARO, VERDE SAPO.

¿Y CAMINA COMO UN SAPO? NO SÓLO ESO: ¡SALTA COMO UN SAPO!

¿Y CANTA “CROAC CROAC” A LA LUZ DE LA LUNA? POR SUPUESTO, COMO TODOS LOS SAPOS.

ENTONCES NO QUEDAN DUDAS: SERAPIO SAPO ES UN SAPO BIEN SAPO.

BUENO, OJALÁ ESTE CUENTO FUERA MÁS SENCILLO DE LO QUE PARECE, PERO LA VERDAD ES QUE HAY UN PROBLEMA BASTANTE SAPO… ¡PERDÓN!... QUISE DECIR BASTANTE SERIO EN ESTA HISTORIA. Y ES NADA MÁS Y NADA MENOS QUE EL MISMO SERAPIO.

SUCEDE QUE SERAPIO SUFRE DE UNA EXTRAÑA ENFERMEDAD LLAMADA POCOSAPOYONOSEPO.

ESTA ENFERMEDAD, QUE SÓLO CONTAGIA A UN SAPO DE CADA UN MILLÓN, HACE QUE EL POBRE SAPO ENFERMO SE OLVIDE QUE ES UN SAPO Y COMIENCE A ACTUAR COMO CUALQUIER ANIMAL QUE SE CRUCE EN SU CAMINO.

CLARO, PENSARÁN QUE NO ES TAN GRAVE.

PERO NO HAY COSA MÁS PELIGROSA EN EL MUNDO ENTERO QUE UN SAPO CUANDO OLVIDA QUE ES SAPO. Y SÍ, A VECES SERAPIO PIENSA QUE ES GORRIÓN, OTRAS VECES GATO. POR ESO NO ES EXTRAÑO VERLO HACIENDO NIDOS EN LOS ÁRBOLES O MAULLANDO DE NOCHE SOBRE UN TEJADO. O PEOR AÚN: METIÉNDOSE EN PROBLEMAS CON EL PERRO DEL VECINO.

PERO POR SUERTE PARA SERAPIO EXISTE UNA MEDICINA CASERA QUE PREPARAN LOS ABUELOS SAPOS LLAMADA SOPACINA DE SAPOLOCO. ESTE MÁGICO REMEDIO, MEZCLA DE RAMITAS SECAS Y MIEL DE SAPO… ¡PERDÓN!... MIEL DE ABEJAS, SANA PARA SIEMPRE A LOS SAPOS QUE SUFREN DE ESTA RARA ENFERMEDAD.

Y SANTO REMEDIO, NO HAY SOPA, DIGO SAPO, QUE SE RESISTA A LA BUENA SOPACINA QUE LOS ABUELOS SAPOS SABEN PREPARAR LAS NOCHES DE LUNA LLENA A ORILLAS DE LA LAGUNA.

FUE ASÍ QUE UNA MAÑANA EMPEZARON A BUSCAR A SERAPIO SAPO. SE IMAGINARÁN, NO FUE FÁCIL ENCONTRARLO, YA QUE HABÍA ESTADO VOLANDO DESDE MUY TEMPRANO CON LOS TEROS QUE VIVEN EN EL CAMPO. Y LUEGO, COMO SI ESO FUESE POCO, COMENZÓ A LLEVAR HOJITAS HACIA UN HORMIGUERO. CLARO, LAS HORMIGAS LO MIRABAN ASOMBRADAS. “ESTE SAPO ES DE OTRO POZO”, COMENTARON.

PERO VOLVIENDO AL SAPO Y SIN DEJARNOS LLEVAR POR OTRAS CUESTIONES, ESA NOCHE LOS ABUELOS SAPOS LE DIERON A SERAPIO LA SOPACINA. SERAPIO, MIENTRAS TANTO, PREGUNTABA PARA QUÉ ESE REMEDIO, SI ÉL ERA UNA LECHUZA, POR LO QUE FUE BASTANTE DIFÍCIL CONVENCERLO.

DE TODAS MANERAS Y LUEGO DE UN SAPO... ¡PERDÓN!... QUISE DECIR LUEGO DE UN RATO, SERAPIO ACEPTÓ Y TOMÓ DOS GOTITAS.

PRONTO SE SINTIÓ MEJOR, PERO COMO ESTABA MUY CANSADO DECIDIÓ PONERSE A DORMIR SOBRE UN PÉTALO DE ROSA QUE FLOTABA EN EL AGUA.

Y A LA MAÑANA SIGUIENTE, CUANDO SE DESPERTÓ, SERAPIO COMENZÓ A CANTAR “CROAC CROAC” SIN PARAR JUNTO A OTROS SAPOS. LUEGO, DE UN SALTO, SE ZAMBULLÓ A LA LAGUNA Y NADÓ DURANTE TODO EL DÍA COMO UN SAPO, COMO UN VERDADERO SAPO, COLOR VERDE SAPO.



FIN

Horacio Alva, escritor bahiense que desde hace varios años desarrolla –con el auspicio de la Cooperativa Obrera– encuentros narrativos en establecimientos educativos y bibliotecas populares de toda la región, nos ofrece otro de sus cuentos infantiles.

 

 

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